Me envia Manuel Gaggero la opinión de Pozzi, que me identifica bastante la verdad

El Tábano:

El Miedo

Pablo Pozzi

Ayer pasó por casa Ramón, viejo
obrero clasista del caucho cuyo corazón es más grande que una casa. Venía
preocupado. “Se viene un golpe de estado”, me dice. “La pucha, los K”, pensé
yo, que acababa de ver a los chiquilines chetos de La Cámpora diciendo que no
iban a entregar el poder y a Maduro que explicaba que iba a recurrir a un
gobierno cívico militar si perdía las elecciones. Pero me equivoqué fiero.
Ramón se refería al “macrifascismo” que iba a dar un golpe de estado, probablemente
ganando las elecciones. “Ehhhh, Ramón”, le dije, “pero si ganan elecciones no
es golpe. Capaz que la gente se equivoca fiero pero cuando vota decide”. “No
importa, van a sacar todas las conquistas sociales. Van a soltar a todos los
represores. Van a devaluar.” Caramba, un poco más y van a cambiarle el nombre a
la provincia de Córdoba… eso sí que sería embromado. En realidad me lo tomé en
solfa, hasta que otro amigo me escribe que si gana Macri va a cerrar
universidades y nos vamos a quedar sin laburo.  Y de repente me entró miedo a mí también.

Pero mi miedo y el de Ramón no son
la misma cosa. Por un lado Ramón no tiene seguro médico y vive de una pequeña
pensión, tampoco tiene asignación universal, ni recibió un peso por haber sido
preso político, y el tipo que lo torturó sigue libre y disfrutando de la vida
en Londres. ¿Entonces por qué tiene miedo a perder lo que nunca tuvo? ¿Y mi
otro amigo universitario? ¿Cuántas universidades argentinas se han cerrado
aunque muchas sean de una pésima calidad? De hecho, Carlitos Menem, nuestro
emblema nacional del neoliberalismo, abrió muchas nuevas universidades en un
esfuerzo por descentralizar la Universidad de Buenos Aires y satisfacer
caudillos locales. Sipi, el miedo de Ramón no tiene mucho asidero. ¿Y el mío?

Yyyyy, yo también tengo miedo. Por
un lado, tengo miedo al ajuste económico que se viene. No importa quién sea
presidente, los K han hecho tal desastre con la economía que el ajuste es de
rigor, y como no hay ni siquiera un progre que va a entrar en el Gobierno
entonces los platos rotos de la década mejor llamada “la fiesta de borrachos”,
los van a pagar sobre todo los trabajadores. Vamos, ¿no supondrán que Kristóbal
“tragamonedas” López, Julito “quiero el diego” De Vido, Juancito “el ricachón”
Manzur, o Cristinita “yo los miles de millones que tengo los hice trabajando de
abogada exitosa” Fernández, van a poner un peso? Las crisis capitalistas sirven
para que los ricos sean más ricos y los pobres se jodan. Si no, como una vez me
dijo el Rector de la Universidad de Palermo, ¿por qué será que en épocas de
crisis lo que más se vende es champagne? Entre sus amigos, pensé yo, porque
entre los míos lo que más se vende son fideos en oferta.

Por otro lado, tengo miedo a los
quilombos que van a pasar. Cualquier tipo de ajuste implica que van a haber
despidos, sobre todo en el Estado donde desde hace dos años han ingresado miles
y miles de “amigos” del gobierno. Es indudable que, si gana Macri, va a echar
un montón de bienuditos de La Cámpora porque son ñoquis, y también porque
necesita meter un montón de bienuditos de su partido. Y si gana Scioli entonces
en vez de echar a los “camporitas” va a rajar a los que todavía hacen que el
Estado funcione, mal pero funcione. En ambos casos vamos a tener líos por todos
lados, y conflictos sociales para tirar para arriba.

Ahora, supongamos que gana el amigo
derechoso Macri. ¿Eso es un golpe de estado, como dicen los K? Digo, ¿no tienen
cosas para criticarle que tengan sentido? Por ejemplo, que la seguridad en la
ciudad de Buenos Aires es un desastre, y eso que cada vez pagan más impuestos. Pero
claro, es lo mismito que en la Provincia de Buenos Aires donde, según los K,
Scioli ha sido “el mejor gobernador de la historia” (una historia que,
obviamente, se remonta sólo hasta 2003).

Bien, pero si Macri y Scioli son más
o menos dos chicos de universidades privadas, de familias de plata, que nunca
jamás trabajaron y que tampoco demostraron demasiadas luces o neuronas…
¿entonces por qué me asusto? En realidad me asustan los K, y mucho. Digamos que
la voracidad de su corrupción, de su impunidad y de su soberbia me dice mucho
sobre la Argentina que han construido. Son mentirosos consuetudinarios peor que
Goebbels. Son corruptos y corruptores. Son perfectamente capaces de asesinar y
de avalar y proteger a asesinos. Se han gastado miles de millones y nada ha
quedado de eso fuera de sus cuentas en Suiza. Y han gestado, por primera vez en
la historia argentina, una derecha con apoyo de masas. Scioli, Macri y Massa
todos están de acuerdo en que hay que usar al Ejército para “orden interno”,
todos se han dedicado a espiar a la ciudadanía, todos creen que el crimen es
producto de la naturaleza humana y no del hambre y por ende hay que reprimirlo
poniendo más y más represores (digo, policías) en la calle. Y sus propuestas
cuentan con el beneplácito de millones. Si la consigna en 1983 era “con
democracia se come, se cura y se educa”, la consigna hoy es “con democracia se
reprime cada día más”. Y la gente, desesperada y asustada, dice que sí, que los
maten a todos.

Pero esto no es nuevo. Hace 32 años
que se acabó la dictadura. Hace 26 que somos gobernados por peronistas. Pará
Pozzi, mirá que sos gorila. El gobierno de De la Rúa no fue peronista, y Menem
tampoco porque era un traidor. Primero, habría que recordar que la Alianza fue
justo eso, un cocoliche de radicales y peronistas. O sea, si estuvieron en el
gobierno. Pero más aun, a mí me encantan los peronistas que pueden ser todo y
nada al mismo tiempo. Si la hace bien es peronista, si no la hace entonces los
repudiamos y listo. Al fin y al cabo ¿no es un sentimiento? Menem y Duhalde con
una vida en el peronismo y mezclados en las políticas neoliberales, amén de
unas cuantas cosas más que turbias (como droga, el robo de armas, y tantas
otras cosillas) ahora no lo son, pero por ahí sí. ¿Y Massa? Era peronista
cuando estaba con los K, y ahora dejó de serlo, pero lo volverá a ser si se
convierte en líder del PJ, aunque ahora está afuera, pero puede volver a
entrar. A pesar de mis amigos peronistas, la realidad es que la doctrina de
Perón no existe, más allá de un conservadurismo absoluto disfrazado bajo un
discurso progre y popular. Por eso Néstor, Cristina y ahora Scioli son sus
líderes. Gentes insospechadas de tener ideas propias, terriblemente corruptas,
salvajes en su defensa del poder propio, y con escasa firmeza porque no tienen
principios en qué anclarlos… pero si, bien autoritarios y represivos cuando
necesitan serlo. Y eso si me asusta, porque cuando hay boom económico, y hay
para repartir, estos tipos no son un problema. Pero cuando la cosa es crítica,
tipos como Scioli solo complican más porque su único objetivo es mantenerse en
el poder con sus amigos, aunque no sirvan para nada.

Pero, si los K me asustan, con Macri
no coincido. No me asusta, pero no concuerdo con nada de lo que dice. Y tampoco
le creo mucho. Es menos mentiroso que los K, pero sé que es capaz de decir lo
necesario para ser electo. Y también me asusta el FIT que parece no haberse
dado cuenta que en dos años (desde las elecciones de 2013) ha perdido cerca de
medio millón de votos, y que mientras avanzan las propuestas de derecha se
vanagloria de ganarle al Frente Progresista. Digamos, muchachos preocupados
cada vez menos por la vida de los trabajadores. Más aun, hace ya añares que
decidí que yo no voto “al mal menor”, sino que voto a aquel con el que tenga
más coincidencias. Cuando yo era chico eso se llamaban “principios”. Por eso mi
abuelo español fue peronista hasta 1954 cuando le mandó un telegrama de
renuncia a Perón por “abandonar los ideales”, y por eso mi viejo votó a los
Socialistas aunque perdieran hasta que dejaron de serlo, en cuyo caso votó en
blanco. Hoy no tenemos estos problemas. Es más cuando pierden nuestros
principios pues rapidito adoptamos otros, como diría Groucho, y cambiamos de
partido a ver quién me tira un hueso.

¿Y entonces? En este ballotage, voy
a votar en blanco. Pero no por lo que me diga el FIT, o el PCR o nadie de la
izquierda. Como tampoco le voy a prestar atención al PC que en un afiche con la
hoz y el martillo proclama su apoyo a Scioli traicionando su historia (aunque
por ahí no tanto ya que apoyó a la dictadura del 76, y a la burocracia sindical
en 1958). Vomitivo es poco. Como lo es el afamado marxista Atilio Borón que hace
lo mismo, ratificando su oportunismo una vez más como en la noche de los
tiempos donde apoyaba a las 62 Organizaciones burocráticas, o cuando sirvió de
vicerrector de la UBA con el corrupto de Oscar Shuberoff. Me hubiera encantado
que el FIT llamara asambleas a discutir qué hacer, y no que esperara a no tener
aun los resultados electorales para decidir qué hacer.

Voto en blanco porque es lo
correcto, es lo que me dicen mis principios. Ah, y estoy harto de la política
argentina.

 

 

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