Ganó el no. ¿No a qué?

Si alguien hace las cuentas de los gastos de una casa sin tener en cuenta las necesidades de la familia que vive dentro, se puede técnicamente decir que si los ingresos de la casa son X, los gastos no pueden exceder de X. Claro que la técnica no contempla que, quizás para vivir los humanos que hay dentro, educarse, no tener frio en invierno, comer todos los días, de vez en cuando algo de carne, sus gastos mínimos son superiores a sus ingresos.
Soluciones técnicas: muy fácil, se puede reducir humanos o hacer que coman menos, al fin y la cabo hay mucho gordo y eso es insano, que se abriguen mas en invierno que también es sano en lugar de consumir calefacción, etc. Se pueden producir hechos afortunados no contemplados en el cálculo: alguno ya mayor se muere, otro se suicida sin mucho gasto y así las cuentas empiezan a cuadrar y todo solucionado.
También se puede mandar a paseo al que te hace esas cuentas, pero eso está mal visto, se viene el corralito, el marxismo ( que sigue siendo un mal ignorado y no menos temido) o lo peor :MADURO, horror.
El no es un grito mayoritario e impotente: No somos ricos, no nos apliquéis las recetas de países y gantes que están mucho mejor que nosotros, no somos comparables ni equiparables. Darnos margen para crecer, tiempo para igualar, paciencia con nuestros mayores y desempleados, dejarnos generar empleo en paz, estimular ese crecimiento…y mandar al FMI a freír churros aunque sea un par de años.

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