Solitaire

Bien hecha, una competencia de alta tecnología, todo el primer mundo puesto en una bandeja y un adolescente que escapa de una miseria ineludible originan un conflicto ético.- La ética del deporte se impone  y la moral gana la batalla.-

La niña que robaba libros

La idea de que sea la muerte una gran recepcionista final es buena, es una puerta inevitable que nadie puede esquivar. Los protagonistas son así recibidos por esta trabajadora inagotable, esto sucede mas tarde o mas temprano . El tiempo es el otro gran acompañante, es quien finalmente te despide sin melancolía, seguramente sin saber que es un comienzo y que es un final. Ese gran contenedor debe su existencia a un testigo, cualquiera. Buena película.

Abuso de empleada del Juzgado de Instrucción 7 de Majadahonda, Madrid, Joaquin Turina S/N

Como siempre fui por mi trabajo- abogado, desafortunadamente- a tener acceso a una denuncia. Como siempre también fui con Cortesía y con un compañero: Voy al fondo de la sala y sobre la izquierda, al lado del despacho de la Secretaria, sentada tras una mesa de trabajo una señora de unos cuarenta años, rictus de desagrado, mirada un tanto hosca, me indica que si quiero llevarme fotocopias me las tengo que hacer yo, y que el juzgado facilita la fotocopiadora.- Eran dos expedientes gruesos, ya no se cosen con cordel- creo que ya nadie conoce esa costumbre- ahora se perforan y se sujetan con un latón en forma de «u» que tiene un cierre al dorso.-

Hacemos mi compañero y yo las fotocopias y al rearmar el único tomo que habíamos utilizado, era yo el que lo intentaba, mira la señora sentada el temblor de mis manos- si, otro inconveniente mi pulso no es bueno- y me dice que llame a su empleado, creo que pensando que yo era incapaz para la labor.

Mi compañero- que no empleado, pero si joven- viene y yo salgo a esperarlo en el coche. Al rato sale, se sube al coche y me dice, «que quiere que vuelvas tu». Estábamos enfrente del juzgado, miro y veo a la señora esta vez en la puerta con los brazos en jarras en actitud desafiante.

Vuelvo, pregunto que quiere y me espeta que lo arregle ( al expediente), que no se lo di así. Se trataba de enhebrar las perforaciones, y es verdad que me tiembla el pulso, pero con tiempo lo logré hacer mientras observaba una sonrisa en unos  labios invisibles de la empleada. Evidentemente le causaba placer verme con dificultades cumpliendo una orden emanada  de ese pequeño poder que justifica el momento de determinados funcionarios.-.

Termino con mi labor y pido ver a Su Señoría, no está me dice(me lo esperaba) pregunto por el Secretario, me pregunta para qué, le digo «quiero denunciar el maltrato recibido de usted». Entra desafiante, me llama la Secretaria, me dice que de esa empleada no espera queja pero que me pide disculpas por si en algo me hubiera ofendido, que es lo mismo que decir éste está mayor y me lo quiero quitar de encima, no vaya  a hacerme trabajar haciéndome levantar un acta. En todo caso es persona cordial y cortés.-

Explico que hace años luchamos por la cortesía ( que habrá que dejar en casa), que no puede tener una empleada que no solo no ayude sino que por añadidura disfrute humillando a un abogado antiguo haciéndole hacer un trabajo para el que tiene dificultades manuales. No es únicamente mala educación, de la que hace gala, es un punto de sadismo, por el placer por la incomodidad ajena.-

Intenté decir que nosotros íbamos poco a poco dejando la profesión pero que pretendíamos dejar algún ejemplo, evitar que estas cosas le ocurran a otros como yo, etc.

En fin, nada creo que cambie hasta que no se de a los empleados de los juzgados un curso de modales y tener además la suerte de que aprendan .-

Carmen y Nena

Primero fue Nena… tuvo la mala fortuna de caerse y morir en Marbella, fue expoliada sigilosamente y no llamó mucho la atención.
Sobrevivió Limón, una simpática perra que durante un tiempo consoló a Carmen,  madre de Nena.- Carmen murió  la noche de Navidad de este año 2013.-
Un día los hijos y hermanos de Nena le pidieron a Carmen un poder amplio para poder ocuparse de sus cosas, dado que había muerto Nena y que ella era la que  había estado a cargo.
Carmen sin dudarlo otorgó ese poder, que permitió a sus hijos vender la casa donde ella vivía, sin que Carmen lo supiera, no le   querían dar  un disgusto.-
Como seguían sin querer disgustarla, por sorpresa y sin previo aviso la llevaron a una residencia para ancianos enfermos.-
Carmen se preguntaba por sus cosas, sus objetos, cuadros, recuerdos, para no disgustarla le dijeron que estaba todo bien, pero le quitaron las llaves de su casa y le impidieron salir de la residencia para evitarle el disgusto de ver que sus objetos habían sido  vendidos los que tenían algún valor, la casa entregada a su adquirente y el perro piadosamente muerto con una indolora inyección.-

Nadie recogió  sus recuerdos del siglo XX, Carmen había sido testigo privilegiado de la Segunda Guerra mundial, de la Civil en España, de sus muchas reflexiones poco quedará, sus cariños han desaparecido, quizás cometió el error de vivir demasiado, por eso se preguntaba con estupor y perplejidad cómo había llegado hasta este punto, qué había pasado con sus hijos, porqué Pedro no le daba cuentas de su dinero; le decían que todo era para no disgustarla, y para contrarrestar su longevidad el cambio a  la residencia le provocó un acelerado sueño de defensa, su muerte. Fue para no disgustarla, para que todo terminara pronto, piadosamente.
Mañana es su funeral, descanse en paz.-