Moses und Aron y trabajadores injustamente despedidos

Son doce letras, eran doce tribus, fueron doce notas. Schomberg intenta aceptar a un Dios irrepresentable, que no tiene imagen, que no tiene contenido representable ni movimiento ;que la idea de Dios es una pura abstracción, un concepto indefinible a menos que aceptemos que Dios es el que da vida al concepto. Que el concepto nace para poder pensar a Dios. El concepto y la abstracción son creaciones humanas, están contenidas en la palabra pero exceden a éstas, Moses hablaba mal y se expresaba peor. Entre el instante y la sucesión cabe Dios. La música acompaña al texto y  cuesta hablar de música en esta ópera. La Filamónica de Berlin y el coro fueron de una precisión impecable, las voces también, pero en el  final ,entre la penetración inmediata y efímera del hecho musical y el desarrollo de la idea, nos llevamos por fin  por medio de sucesivas aproximaciones un concepto, la existencia del pensamiento sobre Dios, la histórica reconstrucción de sus atributos y la certeza de una composición que por intentarlo termina encontrando.-
 
Un estreno de lujo para el Real y un malestar entre los trabajadores que se han encontrado con sorpresivos despidos. Felicitar a la señorita que en diez segundos antes de la función explicó con voz clara y palabra precisa el problema que tienen y que por tenerlo ellos tenemos todos, Mi apoyo!
2 Comments
  1. ¡qué tremendo lío para Schomberg! hacer una ópera donde hable de un Dios que es irrepresentable, que no tiene imágenes (tal y como le recrimina Moisés a su hermano al bajar del monte con las Tablas de la Ley). Pero Schomberg juega con ventaja, a diferencia de un Moisés quizá no capacitado para transmitir ese concepto, aquel se vale de la palabra (muy importante en esta obra) y de su música

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