Carlos Cossio un pensador injustamente valorado

This is an email from ‘Carlos Cossio (1903-1987)’ Message: En el día hoy, 24 de agosto de 2011, se cumple un nuevo aniversario de la muerte del maestro tucumano. Compartimos con uds. una noticia y un homenaje. La Ciudad de Buenos Aires, a través de su Legislatura, ha sancionado una ley para imponer el nombre «Paseo Carlos Cossio» a un tamo de la acera que corre el frente de las escalinatas del edificio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires: http://www.cedom.gov.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley3772.html Próximamente se realizará un acto para la imposición del nombre, al que -desde luego- estarán todos invitados y se les informará oportunamente. A modo de homenaje en la fecha que se conmemora, comparto con uds. las intervenciones de los profesores Eduardo Mendez y Julio Raffo, en ocasión de celebrarse la audiencia pública como trámite previo a la aprobación de la mencionada ley el día 29/11/10. Sr. Méndez.- Estoy profundamente emocionado y agradecido, sobre todo, a este proyecto de ley de los doctores Puy y Raffo, y fundamentalmente al amigo Berreta, y en su momento, alumno. Creo que la Ciudad le debe un homenaje, porque fue el más grande filósofo del Derecho en Argentina, obvia y evidentemente, con resonancia universal. Para conocer un poco la biografía de Carlos Cossio, señalo que fue un tucumano nacido en 1903, quien a los 17 años se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires. Vivió en la zona de Recoleta, cerca de lo que hoy es la Facultad de Derecho; en su momento, todavía no estaba en el actual edificio. Con sólo 17 años de edad, ingresó a la carrera en la Facultad de Derecho. Se recibió a los 21 años, con las mejores calificaciones; a los 24 años, se recibió de Doctor en Jurisprudencia. Evidentemente, fue un joven brillante: mejores calificaciones, y Doctor en Derecho, de muy joven. Luego conoció la obra de Hans Kelsen. Por ello, Cossio introdujo las enseñanzas de Hans Kelsen en Argentina. En 1934 se publica La Teoría Pura del Derecho, de Kelsen, y ya en el año 1935 Carlos Cossio lo coloca en el programa de estudios de Filosofía del Derecho, en la Universidad Nacional de La Plata. Lo enseñó y lo tradujo, pero como era una mente tan movediza e inquieta, no se pudo quedar con el postulado clásico de que el Derecho es la norma, y nada más que la norma jurídica. Allí comenzó un estado de ebullición intelectual maravilloso. Posteriormente, se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires, e ingresó como profesor titular en la Facultad de Derecho. Hizo una carrera brillante de profesor. Inmediata y prácticamente apenas llegado a la Ciudad de Buenos Aires, fue designado Director del Departamento de Filosofía de la Facultad de Derecho de la UBA. Obviamente, su conocimiento de la teoría kelseniana fue porque tuvo un intercambio epistolar muy grande con Hans Kelsen. Quiero destacar un dato que releva la importancia de Carlos Cossio a nivel universal. Hans Kelsen tuvo pocas salidas de Berkeley, Estados Unidos, donde se enseñaba la teoría pura del Derecho. Sin embargo, vino a la Argentina dado que fue invitado por su amigo Carlos Cossio. Antes de que se inaugurara el actual edificio de la Facultad de Derecho en la Avenida Alcorta, en agosto del año ´49, se realizó un debate público en el que intervinieron Hans Kelsen y Carlos Cossio. Esto fue teoría pura del Derecho, y teoría egológica del Derecho. Fue uno de los debates más brillantes que tuvo el mundo del Derecho, y que creo que no se ha repetido. Hans Kelsen vino a la Argentina y estuvo más de un mes en nuestro país. Debatió profundamente con Cossio, al que Kelsen consideró el más grande filósofo argentino de aquel momento. Después, los avatares políticos llevaron a Cossio a abandonar la Facultad de Derecho, pero siguió dando clases y siguió brillando. Lamentablemente, tuvo un fallecimiento que prácticamente no tuvo resonancia, salvo en el año 1986, cuando la Universidad de Buenos Aires y también la Universidad de La Plata lo declararon profesor emérito. Y fallece en el año 1987. Como decía mi amigo Berreta, a él le pasó prácticamente lo mismo que a mí en la Universidad de Buenos Aires. Me recibí en la Facultad de Derecho de la UBA, sin ni siquiera conocer el nombre de Carlos Cossio. Estoy profundamente agradecido por este sentido homenaje. En verdad, la Ciudad de Buenos Aires debe recordar a Carlos Cossio; creo que es absolutamente necesario, porque rescató la función de la filosofía en la Filosofía del Derecho, buscó el paradigma de la vida del derecho y lo encontró en la sentencia judicial. Para no adherir al postulado clásico y ortodoxo que enseñaron, dijo: «El derecho no es solamente la norma jurídica; el derecho es la conducta humana en interferencia intersubjetiva». Esto dio un vuelco copernicano, paradigmático en el mundo del derecho: «La norma es un concepto; la conducta es algo bien concreto: es el sujeto de carne y hueso». Por lo tanto, los estudios del derecho deben canalizarse a través de esa interpretación: «el sujeto: la vida humana viviente». Ahí está radicado el derecho. Y aquí está la importancia de Carlos Cossio. Fue un maravilloso e interesante tucumano que vivió en la Ciudad de Buenos Aires. La teoría egológica nace en la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, ésta le debe un homenaje a Carlos Cossio, un paseo con el nombre de Carlos Cossio. Agradezco al diputado Puy y a mi amigo Raffo, porque este proyecto es el rescate de un hombre absolutamente brillante, que abrió al mundo del derecho una nueva perspectiva: «Filosofía y sentencia judicial, sujetos de carne y hueso». He aquí el legado de Carlos Cossio. Por eso, nuevamente agradezco que me hayan permitido decir estas breves palabras en un sentido homenaje -y yo lo siento así- a la figura de Carlos Cossio. Sr. Raffo.- Quiero dejar constancia en la versión taquigráfica el profundo reconocimiento al diputado Puy, autor de este proyecto, y a sus colaboradores. Tuve la sorpresa tremenda y agradable de encontrarme con este proyecto de golpe, al cual obviamente me adherí, porque tuve el privilegio en la vida de conocer y tratar a Carlos Cossio. Quiero que conste que el doctor Méndez, como diría Cossio, es un vocero calificado; es un hombre del Derecho, profesor de la Universidad de Buenos Aires en la asignatura Filosofía del Derecho y secretario de un tribunal oral que ha tenido causas muy importantes. Su exposición fue tan clara y sentida que me ha conmovido. En lo personal, quiero dejar testimonio de mis tres agradecimientos: al diputado Puy, a sus colaboradores y al doctor Méndez. Diego Luna administrador del sitio www.carloscossio.com.ar