Suite Francesa y Arendt

Nemirovsky, asesinada en un campo de concentración nazi en 1940 fue contemporánea de Arendt. Una desde Alemania, pasando por Francia pudo salvar su vida y en USA desplegó una parte importante de su obra, sin duda un legado en cuyas aguas hay aún mucho espejo y reflejo donde mirar. Nevirovsky cree salvar su vida en Francia y muere. Mas o menos por la misma época las dos coincidieron en ese país, una yéndose y la otra ocultándose.Nevirovsky es escritora de varios libros en su breve vida, el aire proustiano, la riqueza de su lenguaje y la manera en que desliza hablando del sol de otoño y de los claroscuros en los jardines de provincia de la Francia ocupada, el drama de la guerra y la necesidad de amor del ser humano, hacen Suite Francesa de lectura necesaria. ¿Porqué el paralelismo? por la época y el lugar, mientras una pensaba con sorpresa en el judaismo alemán impregnado de Goethe, la otra demostraba la dificultad de diferenciar al enemigo cuando se convive con el. En los extremos el campo de concentración que quitaba toda duda acerca de la identidad del enemigo y un Benjamin que moría del corazón porque un día, ese solo día , habían cerrado la frontera de Francia con España, según cuenta Arendt en “Hombres en Tiempos de Oscuridad”.

Cultura accesible

Madrid tiene una media de coste de vida cara que se refleja en la cultura. Una entrada a butaca de patio en el Auditorio supera los cien euros, lo mismo en el Real , una ópera mas de ciento cincuenta. Es decir que salvo que se sea muy joven y se acceda a la escasa oferta para menores de 25 años, oir música cuesta un dinero, lo mismo comer en un restaurante, ir al cine o al teatro. Los medios de transporte tampoco son baratos, muy tímidamente se están haciendo huecos para las bicicletas. Ayer con alegría recorrí por Serrano el recién inaugurado carril-bici y llegué al Retiro por primera vez sin miedo a ser atropellado. Bien por Gallardón. Comparemos;recomiendo un fin de semana en Berlín, podrán verificar que ir al Konzerthaus ( inaugurado en 1821, restaurado y de una acústica y estéticas excelentes ) cuenta 30 euros en butaca de patio, casi de frente a la orquesta. Podrán a la salida disfrutar de la cerveza Berlinesa y cenar por no mas de 20 euros en un sitio Bávaro, con mesas de madera y una excelente atención,-Podrán además recorrer la ciudad en bicicleta con comodidad y sin temores, el alquiler es de diez euros diarios. Visitar la isla de los museos, cuesta 14 euros y pueden ver desde unos Cezanne magníficos, pasando por Nefertiti, la puerta de Ishar y Pergamon, todo andando o en bicicleta, como quieran.- Me pregunto porqué una persona de ingresos medios y de clase media puede disfrutar de la cultura en Berlín y en Madrid tiene que hacer un esfuerzo económico que lo aleja de los bienes culturales,siendo este quizás el único valor diferencial de esta vieja Europa.-

El Real sacude sus telarañas- Mahagonny-Mortier

Después de leer las críticas de Araoz Badí para La Nación sobre el comienzo de temporada- Onegin y Montezuma- todos pensamos que Mortier era un provocador sin sustancia. Craso error, se transforma en injustificada esa crítica después de ver Rise and Fall of the City oh Mahagonny. Bien por Mortier, bien por Pablo Heras Casado y bien por Weill y Brecht. La música de una construcción rítmica y tensa no decae, fue un placer para los que allí estábamos. La escenografia de un expresionismo bien dotado,que parece salida del Grupo El Puente es sobrecogedora, las voces de integración grupal donde  la nota dominante es el coro, sensibiliza y la letra es clara y percusiva. El capital mata de a poco, la subordinación al dinero embrutece y los placeres sin emociones animalizan. En 1930 estos alemanes escriben en inglés un mensaje que hoy es aún mas vigente, cuidado con el sinsentido de la la vida que plantea un modo de vida que premia al que logra el dinero, aunque no sepa porqué ni para qué. La alienación ha llegado al alma, que ya pertenece al espectáculo, a lo que parece y no a lo que se es,a la inercia mezquina , a la vida anestesiada y a un morir sin darse cuenta.