Coixet, de serie B americana a Japón sin cambios

Larga, muy larga. La última de Coixet entretiene con la fotografia, aburre con la trama. Se trata de un cine negro casi de clase B , en dónde la asesina se enamora del “trabajo”, y el”objeto del deseo” luce un erotismo también de cine B de una previsibilidad casi aritmética . Los personajes poco creíbles, un edipo de salón, una venganza a la manera de la mafia americana y un final de burguesía perdedora. Podría haber sucedido en Santa Mónica y daba igual. Quizás a rescatar la frase ” el ser humano es el único que no cambia” dicha por la protagonista que sí cambia y aplicable a “el” protagonista” que no cambia. También el personaje de “el amigo” a la postre el narrador y dos escenas, la del hotel con la habitación para parejas furtivas transformada en vagón de metro o autobús de una ingenuidad con retintín de Almodóvar y la segunda la limpieza de tumbas con agua clara y cubo de madera…

Desgracia en los cines Verdi

Adaptación de la novela de Coetzee que sigue dos lineas argumentales, una la del profesor que desde la teoría de intelectual de las letras alaba el deseo y considera su seguimiento una virtud, hasta que la cruda realidad le hace volver sobre sus pasos y pedir perdón por el avasallamiento que en el otro supone el deseo egoísta. Quedan expuestos los abusos, desde la violencia física hasta la psíquica producida por el temor reverencial, que en otras épocas daba lugar a la figura penal del estupro, y era cometido por maestros y tutores que se prevalían de su situación para satisfacer sus deseos con el alumno/alumna/pupilo/pupila. La otra linea argumental exige mas esfuerzo de comprensión, la claridad anterior hace que la relación entre la blanca hija del profesor y sus vecinos negros solamente se comprenda como metáfora de la realidad sudafricana, el cambio de color en la estructura de poder y la voluntad de los blancos de quedarse pese a la pérdida de su propio poder y posesiones , seria una visión de una nueva violencia por los que antes estaban abajo. Si se lee como historia individual no se entiende nada. Un poco larga, se puede ver. El trabajo de Malcovich excelente.

Teul y el Mediterráneo en agosto

Agosto fue favorable en vientos y en el estado de la mar. Esas mañanas tan claras y tan intensas dónde la luz se pega respetando el color propio de los objetos fue un casi diario homenaje a Sorolla. La travesía a Mallorca fue acompañada por una luna casi llena, el viento sobre los doce nudos y por el través, el rumbo fácil y directo, el tráfico intenso. El radar marca con unos puntos verdes muy débiles la existencia de barcos muy grandes, un nuevo instrumento da el nombre del barco, su tamaño, su posición, rumbo y velocidad (Convenio S.O.L.A.S). Nosotros mas clásicos primero identificábamos las luces con los prismáticos. si era verde, veíamos el costado de estribor, si roja babor…de pronto vimos una verde y otra roja y ninguna blanca, a cambiar de rumbo que un carrier se nos acercaba a 15 nudos y tenia 200 metros de eslora, pasó a unas tres millas y al poco rato vimos el faro de Formentor, entramos al amanecer en la bahia de Pollensa, y mientras nos acercábamos a la costa interior comenzó el peregrinaje para conseguir un amarre. Una pena que en Mallorca nos hagan sentir tan incómodos, finalmente nos aceptaron en Bonaire, mas conocido por El Cocodrilo, en donde Manolo y Antonia atienden un restaurante típico con ese buen hacer de los andaluces, llanos , francos y alegres. Lástima que el puerto está en obra y todas las mañanas nos despertaban infernales máquinas con ruido y polvo, los dueños del puerto siempre haciendo gala de su natural antipatia nos cobraron lo mismo y por adelantado. Auxi escandalizada por los “peajes” que Mallorca impone. Creo que es el último año que pasamos por esto. No recomiendo el puerto, sí el restaurante.

Quisimos ir a Menorca, imposible tanto en Mahón como en Ciudadela, y hartos de mas de lo mismo decidimos irnos, no sin pasar un día fondeados en Cala Formentor con Antonio, Belén y Quique, el agua clara y limpia, las boyas caras como siempre.

Rumbo a Barcelona todavía iluminados por una luna decreciente, el Teul con la mayor y la génova a una velocidad de unos seis nudos y medio. Todo tranquilo hasta que un barco que teníamos controlado por su luz verde, que resultó ser el Ferry de Acciona “Sorolla “, sobre las cinco y media de la mañana cambió repentinamente de rumbo y se nos venia peligrosamente encima. Cambio de rumbo nuestro y pasó a unos quinientos metros, nada agradable si se tiene en cuenta que es como un edificio iluminado. Hay que conseguir los rumbos de las lineas regulares, eso nos va a dar tranquilidad en el futuro.

De allí digno de mencionar Las Siete Puertas dónde se sigue comiendo bien y la búsqueda infructuosa de un repuesto, el carril de la botavara, que se había roto.

Rumbo a Medas, en el puerto del Estartit nos dieron el peor sitio posible, alquilamos bicicletas para desplazarnos un poco y fuimos a las Medas en el dinghi del Teul, aguas limpias, fondo rocoso y transparente, bonito día.

El retorno fue por la costa brava, buscamos fondeo para pasar una noche en alguna cala pero la magia era imposible, los barcos eran muchos y los sitios ocupados. Ya en Port Ginesta la alegría de volver a Baci a comer una buena pizza, quizás la mejor junto con la de Pulcinella en Madrid. Navegamos con Almudena y fondeamos por la zona, un día de calor tórrido.

Fueron quince días y 360 millas náuticas sin novedad en un Mediterráneo bello pero atestado en agosto. Debe ser el peor mes del año para reflexionar sobre el futuro de ese mar tan lleno de historias, el Pera decía que hubo una tormenta de Tramontana hace un par de meses que removió muchos barcos hundidos, en agosto se remueven preguntas acerca de la contaminación, los depósitos de aguas grises y negras de los barcos, la limpieza de sentinas de cargueros en alta mar y por qué este es el primer año que no veo delfines ni cachalotes ni nada vivo digno de mención en todo el viaje, ni tan siquiera en profundidades superiores a trescientos metros.