Sello musical y carta a Lord Chandos

Una reedición del sello Chandos, treinta cds magníficos, última caja abierta que había en Diverdi me derivó, en fácil asociación a Hofmannsthal y su Carta a Lord Chandos, que supuso la ruptura con la poesía clásica, erudita , de metáforas y citas inaccesibles si no se poseía la complicidad cultural con el autor y el advenimiento de una poética de la inocencia , de la autenticidad de los sentidos, de diálogo con el vivir cotidiano. La carta es larga, respetuosa y de desarrollo circular, va derivando de la apatía de Hofmannsthal frente al arte y la poesía de esos principios del siglo veinte, creo que fue escrita en 1902 , e insinúa lenta pero inexorablemente la sustitución por estímulos espirituales mas simples y naturales en lugar de los elaborados que ya se despiden dejando olor a alcanfor. El poeta enmudeció, no solamente por el cambio estético que ya era una realidad y que también le pertenecía sino por la época que lo tocó vivir. Nos dejó colaboraciones operísticas, poesia y literatura. A Richard Strauss le aportó colaboraciones insustituibles en óperas como La Mujer sin Sombra , El Caballero de la Rosa, Ariadne auf Naxos , que hemos podido disfrutar en el Teatro Real. Al hilo de Strauss iba a recomendar un libro de Stefan Zweig, El Mundo de Ayer, autobiográfico e imprescindible para entender la época ( creo haberlo ya dicho en otra nota ), pues bien, hubo una ópera prohibida, «Silent Woman» compuesta por Strauss, escrita por Zweig y Ben Johnson, dónde le tocó al autor pagar por sus relaciones con judíos proscritos por el nazismo , como Zweig, que finalmente se suicidó y el mismo Hugo Von Hofmannsthal .

Sobre verborreas, verborragias y Parlami D´Amore

Hace un par de días me crucé con Parlami d´amore – por tratarse de los cines Verdi, no iba con una idea preconcebida sobre lo que esperaba ver con ese tipo de título- una historia romántica con personas de pasado difícil pero de previsible final desde el principio. Quizás lo importante estaba en todo el desarrollo de esa relación Nicole-Sasha, en la que ella intentará ayudarlo para seducir a Benedetta, cayendo ambos en la misma seducción – no termina de convencer. Lo mejor sin duda, ese paseo por las calles de la Roma menos conocida (con excepción de la escena con una Geraldine Chaplin -muy delgada y- sentada en las escaleras de Pzza. di Spagna) y ese «cortile» de noche al que Nicole se siente arrastrada tras escuchar a Chet Baker. De Nicole me quedé con su miedo y falta de coraje para lanzarse a vivir su vida, a pasar página, limitándose a observar a los demás.

Quizá por eso, hoy he saltado a estas páginas. Hace un tiempo que deseaba hacerlo y no me atrevía, me sentía apabullada y pensaba que la facilidad de palabra y oratoria del creador de este blog ensombrecerían cualquier esfuerzo de mi parte por aportar algo interesante… con permiso del creador y de su verborragia, me permito iniciar una serie que espero anime a otros a aportar algo y a dejar de ser meros espectadores y oyentes. Todos tenemos algo interesante que contar! Gracias al papá de Soledad – al que no tengo el gusto de conocer pero que sin saberlo – ha iniciado lo que espero nos enriquezca a todos.

PS: Para ti Almudena!
Auxi

Alfonso, nuestro sabio rey

Vivo en la calle Alfonso X, una cortada céntrica, de no más de cien metros, sucia y estrecha, normalmente llena de containers, cubos de basura y deshechos. La vereda es angosta, cuesta caminar por ella y las deposiciones de los perros dificultan aún mas el trayecto. Las pocas tiendas que de vez en cuando allí se abren cierran al poco tiempo. Sobrevive como si el tiempo no hubiera pasado El Viejo León, quizás el mas antiguo restaurante francés de Madrid, y probablemente el único motivo por el que algunos recuerdan esta calle.
En cambio Alfonso X, El Sabio, es el autor de las Siete Partidas, una fuente de derecho aún aplicable en nuestros días, en la versión de Salamanca, la del Licenciado Gregorio Lopez, que es la comúnmente aceptada como auténtica. Publicada alrededor de 1260, es el resumen de la legislación y por lo tanto del pensamiento social y político de la época. Cuerpo jurídico de fundamental importancia permite por ejemplo ver el antisemitismo ( diferenció tambien a moros y herejes) doscientos años antes de la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos , cabe además señalar que no era un fenómeno aislado en la época y que D. Alfonso justifica su regulación principalmente en la causa de la muerte de Jesús, tolerando una convivencia unicamente territorial, castigando con pena de muerte las uniones de judios y cristianos.Eso si, respeta el Shabbat.
La Partida séptima, título 24, denominada «De los judíos» regula con detalle la convivencia de judíos y cristianos en un antecedente del apartheid africano, se convive pero no se mezclan ni se juntan.También aparece otro desafortunado antecedente : Ley.Xl. Como los judíos deben andar señalados para que los conozcan, «muchos yerros, e cofas defaguifadas acaecen entre los Christianos, e los judios, e las judias, e las christianas, por que biuen y moran de confuno en las villas, e andan veftidos los unos, afsi como los otros. E por defuiar los yerros e los males que podria acaefcer por ella razon tenemos por bien, e mandamos, que todos quatos judios y judias,biueren en nueftro señorio, q traygan alguna feñal cierta fobre fus cabeÇas, e que fea atal, porq conozcan las getes manifieftamente qual es judio o judia».
Como se puede ver los socialistas modernos no inventaron eso de jóvenes y jóvenas…y D. Alfonso parece merecer la calle que tiene, aunque justo es decir que la época marcaba esa desgraciada tendencia, originada como siempre en la brutalidad y en la ignorancia, Jesús no se convirtió antes de morir , murió como buen judío que era, y además no lo mataron todos los judíos sino los romanos, bien es cierto que bajo presión de un sector del judaismo que no queria reformas y nadie determinó nunca el porcentaje de judíos y romanos-paganos que levantaron la mano, ni importancia que tiene…

Le Nozze de Gardel

Desembarco argentino en Madrid
El Teatro Real cerró su temporada con Mozart
Madrid.- El público del Teatro Real, que el sábado último asistió al cierre de la temporada lírica, no tuvo que hacer ningún esfuerzo de ubicación, porque aún antes de concluir la obertura de “Las bodas de Fígaro”, la atmósfera característica de Sevilla ya se desplegaba inequívocamente sobre el escenario. Este encuentro inicial con la verdad mozartiana, también será el rasgo más notorio con que los aficionados europeos a la ópera distinguirán esta producción, ya que, además de las 12 funciones programadas para la sala madrileña, “Las bodas de Fígaro” será exhibida en 78 cines de España y Europa (en ciudades como Viena, Düsseldorf, Frankfurt, Praga, Milán, Roma, Malta y Londres, entre otras) y grabada en DVD.
Austeridad y Goya
Pero ese rasgo identificatorio de Sevilla donde transcurre toda la acción de “Bodas” no fue conseguido por sus realizadores con obviedades ni lugares comunes. La escenografía se convirtió en personaje esencial para cada una de las escenas. Fue lo más alejado que existe de lo conocido como pretencioso y nadie podría decir que le faltó imaginación. No hubo nada decorativo ni regalado. En el primer acto, sólo hay una cama y una silla. El jardín con la ya habitual espesura laberíntica del 4º acto (donde unos y otros están al lado pero la partitura dice que no se ven) aquí se transformó en el patio de un cortijo andaluz. Y fue especialmente en el color de los ámbitos donde el escenógrafo Daniel Blanco mostró su dimensión plástica. Daniel Blanco es argentino.
Por su parte, Renata Schussheim en su tarea de figurinista, contribuyó de manera decisiva a la comunicativa belleza del espectáculo. Estudió la pintura de Goya y trabajó con colores durazno, rosa, naranja pálido y los tonos tan peculiares de la paleta goyesca que fueron aplicados a la gente del pueblo. La Condesa lució el peinado de las Majas y la coleta que le colocó a Fígaro es la réplica exacta de la que estaba de moda entre los jóvenes rebeldes. Su labor en esta versión de “Bodas” se recordará por el despliegue de buen gusto.Como se sabe, Renata Schussheim también es argentina.
Cantantes con debilidades
La funcionalidad y convicción de la puesta escénica logrados con recursos de tan evidente refinamiento plástico, concentraron el mayor interés del espectáculo,
al punto de que ciertas debilidades registradas en el canto pudieron pasarse por alto y ser olvidables. Lo más curioso (y contradictorio) es el hecho de que todos los integrantes del elenco se movieron con gran solvencia actoral y elevada estatura de comediantes, lo que demuestra que tuvieron un gran coordinador en la régie, un maestro de actores como es Emilio Sagi. Pero prioritariamente, en “Las bodas de Fígaro” también se necesita cantar muy bien, para lo cual hay que estar en inmejorables condiciones vocales. Y esto ya no lo arregla ningún maestro ocasional, por magistral que sea. Ni siquiera un director de orquesta con la autoridad de Jesús López Cobos que, desde el primer compás de la obertura, sostuvo un ritmo de incesante excitación, y desplegó una orquesta de notable transparencia y sobre todo, pureza de estilo.
Excepciones
En el elenco de cantantes hubo dos excepciones bien patentes. Una de ellas fue Raúl Giménez, a cargo de Basilio. Cuando apareció en escena por primera vez, todos notaron que irrumpía un gran actor de amplio márgen expresivo y firme color vocal. Como a veces sucede con este personaje, en ningún momento cayó en excesos de dudoso gusto, bufonerías ni gesticulación amanerada. La otra excepción fue la que corporizó Soledad Cardoso en uno de los roles más encantadores de la obra, el de la enamoradiza Barbarina. Tiene una voz de envidiable frescura y actuó alternativamente chispeante, precisa, alegre, celosa, pícara. Y especialmente tierna en esa joya vocal que Mozart escribió para ella, la “música nocturna” de la cavatina, al comienzo del 4º acto. Cumplió con todos los guiños, inyectó especial calidez en el personaje y produjo una versión a la que podría calificarse como mediterránea. Tanto Giménez como Cardoso, son argentinos.
Silencio
La lectura del material anterior puede hacer suponer un brote de patrioterismo. Pero ni siquiera en estos días en que se desarrolla un titulado “Encuentro Internacional de Creadores” con Buenos Aires como ciudad invitada, ninguno de los tres diarios principales tuvo la generosidad de nombrarlos. No ya elogiarlos; tan sólo nombrarlos.
A diez minutos a pie del Teatro Real, la tarde del mismo sábado, en el MuseoThyssen-Bornemisza, Alicia de Arteaga entrevistaba a un pintor español. Por supuesto, sin información anterior en los medios sobre el encuentro. Allí, en una sala con concurrencia notoriamente interesada en la plástica, la periodista argentina explicaba, entre otras cosas, que moderno en el arte, no es lo mismo que lo último puesto de moda en el mercado. Jorge Aráoz Badí

Tétrico Tetro

Algo raro le pasó a Coppola, fue a la Argentina, seguramente a visitar sus bodegas y como le van los inmigrantes italianos le gustó La Boca y pensó qué podía inventar que fuera en inglés y castellano, que tuviera ingredientes operísticos y que le permitiera pasar el rato. Hizo así un culebrón , construyó un loco con una locura de baja calidad, una psiquiatra inefable, y un premio literario en la Patagonia con matices, eso si, de un Roberto Arlt intuido, que no leído. Pudo hacer y no hizo algo decente con Radio La Colifata, con el manicomio y con el cine . Para esconder en un cajón inaccesible.

Mitteleuropa

Creo que la decadencia está de moda, sobre todo si es europea y muy culta. Quizás lo esfuerzos de Magris, la reiteración de las erres , Philip Roth, Joseph Roth y Henry Roth, que en épocas próximas pero diferentes en territorio e historia han hecho literatura de la mejor ( El «Llámalo sueño»o «Call it a Dream» es uno de los mejores libros del siglo pasado ) , el Danubio y los excelentes ensayos musicales sobre Mahler de Arnoldo Liberman sin dejar de recordar a Zweig con su «Mundo de Ayer»de imprescindible lectura, han hecho que de pronto asistamos a un renacer de la Mittel, renacer que impulsa sin la menor duda el hecho de que ya no se pagan derechos de autor por las reediciones de la mayoria de estos autores. Comenta hoy la revista de Expansión lo siguiente:

LITERATURA
Recuerdos de la ‘Mitteleuropa’, El Imperio austro-húngaro pudo haber sido un lugar un poco fosilizado, de donde nos ha quedado el recuerdo de la disparatada y bella empe­ratriz Sissi, los tesoros de la Cripta de los Capuchinos en Viena, y una pléyade de grandes autores que brillan, aunque no tuvieron otro remedio que ver cómo se deshacía el Imperio, su pacífica amalgama de pueblos -ahora todos un minúsculo mosaico- y por tanto lo que se conoce, decadentemente, como el Finis Austriae.
El Acantilado (Barcelona) acaba de editar El santo bebedor. Re­cuerdos de Joseph Roth, del cineasta húngaro Géza von Cziffra, que había también vivido aquel Imperio que se sigue añorando. Roth (el autor entre otras notables novelas de La marcha Radet­zky) suele ser considerado el último o casi de los grandes narrado­res de esa Europa central, que conocemos con el término germani­zante de ‘Mitteleuropa’.
Borrachín, mentiroso con labia, gran dilapidador, Joseph Roth -hasta su muerte desesperada en 1938, huyendo del nazismo- llevó tras la I Guerra Mundial una vida de periodista entre Berlín, Viena y París, frecuentando cafés y mucho coñac. Su mujer terminó en una casa de salud (la pobre y desequilibrada Friedl) antes de que Hitler la incluyera en su programa de eutanasia forzosa . Roth en su vida-disparatada y quizá feliz a su raro modo- llegó a escribir»Mis musas son los países extranjeros por los que viajo. Y mis apuros económicos». Naturalmente, para disfrutar de estos amenos y ágiles recuerdos sobre de quien de veras fue(como su postrer libro) «El Santo Bebedor» hay que tener una cierta idea previa de quien vino a ser este austro-hungaro extraviado Joseph Roth. Pero es seguro que si lo sabemos y nos atrae, una coloquial excentrici­dad -acaso doliente, pero tapada en bromas y ocurrencias- sacaremos mucho placer de este libro de re­cuerdos directos y vivos, escritos ya hace años (Cziffra murió en 1989) por un genuino admirador que tam­poco ahorra las críticas y dislates del gran hombre, como debe ser.
Géza van Cziffra.

Tutto Dante

Roberto Benigni es conocido como actor de facetas dramáticas y cómicas. Presentó en Madrid un espectáculo basado en un monólogo, como esos que cada tanto nos traía el genial Gassman. Se llama Tutto Dante y se puede ver en los jardines de Sabatini. De nuevo hay que felicitar al Ayuntamiento por el nivel cultural de sus Veranos de la Villa, cada año mejor. Empieza Benigni liviano y en clave de humor, con sus tópicos, Berlusconi, la política italiana y de pronto aparece Dante, primero en su contexto y después en su texto. Un magnífico análisis del Circulo correspondiente a la lujuria, con pinceladas de Virgilio, Beatrice y Paolo y Francesca. Cada terceto es analizado y proyectado en pantalla traducido al castellano, todo termina con Benigni recitando y los oyentes reconocen el eco de lo comentado. Casi dos horas de espectáculo rico y denso. Para recordar: Dios castiga dando al pecador la eternidad en el pecado; y dicho sea de paso, ¿la eternidad no es en sí misma un castigo? El que pueda que vaya a verlo.
Pinceladas: uno de adelante levantaba sin que se sepa para que ni porqué una bandera sarda, una señora se puso de pie para pedir al actor que hablara mas lentamente, Ruiz Gallardon estaba entre los asistentes.